lunes, 26 de marzo de 2007

2:05 a.m -ahí estoy, mirandome al espejo, de un sucio y abarrotado bar. No hay más q gente, gente que grita, buscando una respuesta. Pero esta no será la noche, nadie, ninguna de las personas que me rodean y gritan sin cesar encontrará la respuesta, nadie será contestado de ninguna forma, quizá obtenga unas palabras, pero no formarán parte de nada, estarán vacias de significado. Nadíe me escuchará esta noche, nadie me hará sentir vivo, o al menos lo suficientemente muerto como para intentar resurgir. Todos gritamos, sin ser conscientes que el hecho de que gritemos al unísono, todos a la vez hace imposible el encontrar una respuesta. Y fue entonces cuando entendí algo que nadie vislumbraba ni a lo lejos. Somos tan egoístas, que no percibimos los verdaderos hechos, y no caemos en la cuenta que si respondiéramos una de esas llamadas acallando la nuestra(llamada) silenciaríamos nuestro propio grito y el de la persona a la que respondiéramos. Hay quien dice que estamos solos en esto, pero yo fielmente creo que la verdadera respuesta está en los demás, no en uno mismo.

texto: David Vila
imagen: El Grito-E.Munch

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